Por Elías Flores
El pasado miércoles 5 de enero, el Apóstol de Jesucristo Samuel Joaquín, al concluir la oración de mediodía, dirigió unas palabras a la Iglesia reunida en la colonia Hermosa Provincia.
El Apóstol del Señor expresó a los hermanos reunidos, entre otras, las siguientes palabras:
“Qué hermoso, le dije a los hermanos encargados, es sentir que nosotros tenemos una bendición; la bendición que Dios nos dijo y que debemos tener: Somos ese espíritu que estamos recibiendo las bendiciones espirituales.
“Cuándo ustedes oren, van a llegar con una confianza, van a doblar sus rodillas y van a decir: Padre Nuestro… somos hijos de Dios. Por eso envió a Jesucristo para que nos uniera a Dios. Entonces, Benditos hijos de Dios. ¿Cómo puedo ser su gloria si ustedes son mi gloria? ¡Ir al frente de los hijos de Dios!
No pierdan ese pensamiento, no pierdan esa fe. Cuando se acerquen, díganle como si fuera algo muy cercano […] ¿Cómo le van a decir a Dios? … Padre Nuestro, Padre Mío... Él es el Padre de ustedes. Y yo vengo a decirles esto: “No estamos huérfanos, no estamos sólos…”… Somos hijos de Dios.
“Yo le he dicho al Señor, y aunque ustedes no lo saben, cada que vengo a este lugar: Si alguien te ha ofendido Señor, perdónalos. No tomes en cuenta sus errores, toma en cuenta su amor...
“Que Dios os bendiga, santos hijos de Dios. Que Dios os guarde y purifique vuestra alma y vuestra vida. El Señor les acompañe en todo momento”, concluyó el Apóstol de Jesucristo.