Tomado de la página oficial: www.sjf.com.mx
La fe es determinante para entender y responder al planteamiento de quién es Samuel Joaquín Flores. Desde este punto de visto, Samuel Joaquín Flores es conocido por los suyos como el Apóstol de Jesucristo. Esta palabra –apóstol- significa “enviado”. Así, la fe que profesa la Iglesia La Luz del Mundo sostiene que Dios elige a un hombre para que sea él quien transmita los deseos divinos al resto de los seres humanos. Lo hace, de acuerdo al plan trazado y establecido, en donde también determina las circunstancias. Samuel Joaquín Flores es un hombre de místicos ideales a quien el Creador le confió la noble tarea de dar a conocer su evangelio a todo el mundo, misión que a lo largo de 40 años de arduo trabajo, ha cumplido cabalmente.
Lo que se destaca aquí es, precisamente, el trabajo que durante más de 40 años ha desempeñado el director internacional de la Iglesia La Luz del Mundo. Los valores que desde el discurso religioso de la Iglesia emanan, son esencialmente cristianos y de alcance universal, por lo que la importancia de la aceptación de este discurso religioso es más que notoria en 37 países; además, en el alcance y la expansión de la Iglesia que se ha logrado a pulso y por la acertada dirección de Samuel Joaquín Flores; y también por el invaluable trabajo misionero fructificado por su predicación firme y sincera, y por el vigor y entereza con que lo ha llevado a cabo. Atributos de una vocación integra, una elección santa hecha por Dios desde antes de la fundación del mundo.
El Apóstol de Jesucristo, Dr. HC Samuel Joaquín Flores, recibe en su casa al escritor Carlos Monsiváis (11 de junio de 2009)
Sin embargo, Samuel Joaquín Flores, yendo más allá de su propia misión religiosa, sostiene que tiene una labor interminable a favor del ser humano, labor que asumió como su más grande desafío, la mayor responsabilidad de su vida. Estos años de trabajo, significan el tiempo en que la razón de un propósito venció la inercia vivida como responsabilidad, teniendo un sólo sentido, servir a los demás, ser útil, organizar, proyectar, realizar, enseñar para integrar... predicar para convertir.
Este trabajo humano, social y pastoral, se fundamenta en el evangelio de la fe, evangelio cuya estructura es imperativo de defensa, garantía de los intereses y seguridad de los más desvalidos. Es por ello que la inquietud del trabajo realizado por el Apóstol de Jesucristo, es demostrar que la fe no es distintivo de puritanismo, que el evangelio no es etiqueta de mediocridad; su inquietud ha sido demostrar que la fe es la medida del bienestar, del progreso y del desarrollo en nuestro país y en cualquier parte del mundo.
Para el Apóstol de Jesucristo, la justicia social es el único instrumento para socializar programas que puedan ser asumidos e impulsados por la propia sociedad.
Es la actividad que permite que conglomerados humanos, cargados de desesperanza, diferencias y tensiones, puedan compartir un horizonte y alcanzar, un mejor presente y un promisorio futuro para ellos.
Con un cordial saludo, el Apóstol del Señor despide al reconocido escritor e intelectual mexicano Carlos Monsiváis